Duda


Cobijado por la noche fría

Y arrullado por la lluvia triste

Trato en vano de ahuyentar de mi alma

La sombra obscura de un fantasma que no existe.


Sin embargo, el insomnio me persigue

Y la duda me acosa y me atormenta

Pues, aunque ella me juro su amor un día,

Algo tiene que me impide que le crea

Y algo impide también que la comprenda

Porque a ratos parece que me adora

Y al momento, ya parece que me odia.


Su sonrisa de pronto la ilumina

Y coqueta juguetea al seducirme

Pero luego se torna agria y brusca

Y en el juego yo siento su rechazo.


Otras veces, en momentos de ternura

Ella logra que me sienta realizado

Pues hablamos y me cuenta con dulzura

De las cosas que a su día le han pasado.




Y de nuevo me jura que me adora,

 Que otro hombre en su vida no haya campo

Me lo dice, me lo jura y hasta llora

Arrunchada con ternura en mi regazo


Siempre quiero entender su jugueteo

Borrar aquello que me impide que le crea

No la dejo, aunque pase media vida

Cazando al viejo fantasma que no existe

Y que ahora entiendo

Que con razón lo llaman duda.


Domingo Ruficapilla

Diciembre 04 de 1986


 

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