Dos Recuerdos
Recuerdo bien el día de aquel año
Y la forma como
pude conquistarla
Lo que aún no
recuerdo y me tortura
Es por que a ella me entregue yo, sin dudarlo.
Y es que deje mi amigo que le cuente
De los golpes
que en la vida he soportado
Y verá que razón
tengo en dudar
Y de ser de las
mujeres desconfiado.
Pues, pa´
empezar mi amigo contaré
De la primera
que ha sembrado en mí el engaño
Era bella, era
casta
Era pura, tenía
cara de ser santa.
Yo era joven,
era fuerte,
Era noble y
tenía ganas de muchacha,
Por entonces y
alentado por la hombría
Empecé con
mañita a cortejarla…
Y se reirá mi amigo si le cuento
Que al principio
fue difícil el cortejo
Mas en eso,
también le vi yo gracia
Nació en mi un
deseo loco de adorarla
Y muy a fe yo
logré mi cometido
Pues de tanto
insistirle y cortejarla
Ella al fin dejo
que yo la amara...
Nuestras cosas
empezaron como empiezan
Los amores de
recién enamorados
Con pasión y
pequeñas discusiones
Pero siempre
llegaban los perdones.
Nos amábamos;
verdad que si
Yo creí, que nos
amábamos
Aunque si ella
no me amó… No me di cuenta
Pero juro por
Dios que yo la amaba.
Y fue entonces
que el destino que no es justo
Se ensaño con
tesón en nuestras vidas
Y empezó de mi
lado a separarla,
Yo no culpo
solamente al cruel destino,
También a ella y
quizá a mí, por no rogarle
Pero no es
propio de un varón que se respeta
Rogar amor
cuando ve que ya no nace.
Es por eso que
contuve mi amargura
Mirando
silencioso su partida
Pero luego
solitario como un hombre
Rompí el
silencio, llorando como un niño
Aunque nadie en
mi rostro lo advirtió
Porque un macho
si llora, pero a solas
Y no permite que
profanen su dolor.
Después, jamás
supe de su suerte
Solo sé que con
otro se casó
Y aunque tienen
con él una familia
Por ahí dicen que nunca me olvidó.
Y aunque yo tampoco la olvide
Es un amor que
no quiero ver jamás
Porque en mi
vida dejó muchas secuelas
Que tardaron
muchos años en sanar
Después de aquel amor primero,
Quise amar a
mujeres semejantes
Pero un día
iracundo me di cuenta
Que era un
juego, que yo no había jugado
Y de ser sincero
todo el tiempo
Solo había
conseguido desengaños.
Comencé entonces
con dureza
A ahuyentar de
mi vida las tristezas
A jugar como
nunca había jugado
Como puede jugar
un alma muerta
…Es por estos
contornos de mi vida
Que una tromba
de pasiones y de besos
De ilusas ilusiones
y caricias
Se pasea
nuevamente en mi sendero
Avivando mi alma
fría y yerta
Floreciendo en
mí, de nuevo otra esperanza,
Es por eso que
recuerdo bien el año
Y también que
fue un día 3 de Mayo
El virginal día,
que rompí mi juramento
De no amar
nunca, jamás, en cuerpo y alma
Pero al ver su
inocencia y su ternura
Mi corazón
flaqueo y cayo de ella enamorado,
Yo no podía
oponerme a los designios
…Ella, me había conquistado
Opté pues por
dejar que me arrastrara
Su torrente de
caricias y de abrazos
Y me sumergí sin
condiciones en su vida
Atrapado en la
dulzura de sus labios
Y la amé… Y la
amo
El amo, quizá
como a ninguna
Y me di cuenta
de que a ninguna había amado
Que es ella la
mujer que sueña un hombre
Para un día
llevar a los altares
Y amarla y adorarla
y respetarla
Pero una cosa
sueña un hombre enamorado
Y otra bien rara
el destino le depara,
Pues este amor
lentamente va muriendo
Por puñaladas
del desprecio de mi amada,
Porque su
orgullo le impide una palabra
Y el silencio
que profesa me confirma
Que poco importa
para ella lo que pasa
¿Y a mí? Solo un
pueril orgullo me acompaña
Que nunca en otros brazos
Podrá sentir o
decir que me olvidó
Quizá llore
recordado mis palabras
Y las promesas
que nos hacíamos los dos
Tal vez entonces
comprenda que la amo
Y de nuevo
renazca nuestro amor
Y renazca en mi
vida toda mi alma
Que es de ella
porque un día la avivó
Que son de ella,
Mi alma y mi esperanza
Porque fue ella quien de nuevo las mató
Domingo Ruficapilla
Diciembre 27 de 1986

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